lunes, 14 de julio de 2014

Tratamiento de Material Particulado



Ciclones o separadores inerciales:

Estos equipos emplean la fuerza centrífuga para separar las partículas. La corriente de gases entra de modo tangencial al ciclón lo que genera un movimiento helicoidal descendente, a través de la pared del equipo, esto  induce en las partículas una fuerza centrífuga que las hace chocar contra las paredes y deslizarse hacia el fondo del equipo, quedando retenidas en un cono de almacenamiento. Luego de llegar al fondo, la corriente de gases invierte su movimiento ascendiendo en forma helicoidal por el eje central del equipo, sin arrastrar las partículas que ya fueron removidas.

Estos equipos son útiles para remover partículas de tamaño superior a los 10 micrómetros con una eficiencia de captura que supera el 90%. Hay ciclones más que pueden remover partículas de hasta 5 micrómetros aunque su costo de operación es mayor. Las partículas más perjudiciales de tamaño menor a 2,5 micrómetros no son separadas por estos equipos.




Depuración por vía húmeda:

Esta tecnología se emplea para remover partículas que tienen entre 0,1 y 20 micrómetros, con un alto grado de eficiencia: 98,5% y 99,9%, respectivamente. Para capturarlas se aplica un líquido que aumenta el tamaño de la partícula, lo que facilita su remoción desde la corriente gaseosa.

Esta alternativa se recomienda cuando hay gases solubles como el dióxido de azufre y partículas solubles o hidrofílicas. Tiene la desventaja de generar una corriente de aguas residuales, que también es necesario tratar.




Filtros de tela:

En este caso se utilizan filtros con fibras de tela que pueden configurar:


· En forma de manga:


Se instalan numerosas columnas con forma de mangas que proporcionan grandes áreas de filtrado. La eficiencia de este método supera el 99,95% en partículas mayores a 10 microgramos, y llega a un 99,6% de remoción en caso que las partículas sean menores de 1 microgramo.

· En forma de lechos: 

Entre el 97% y 99% de su volumen corresponde a espacios vacíos. Se utilizan para limpiar gases con bajas concentraciones de material particulado, por un largo período.

Los costos operacionales de estas tecnologías corresponden principalmente a pérdidas de carga a través del filtro, lo que se traduce en un consumo que va entre un 0,2% y un 3% de la energía generada por la planta. Si se aumenta la densidad de la tela, se incrementa la eficiencia del filtro, pero también crecen los costos de operación de manera considerable.

La presencia de azufre y el aumento de la reactividad de las cenizas del combustible, disminuye la vida útil de estos filtros.



 


Precipitadores electrostáticos:

A través de la inducción de un campo eléctrico se cargan las partículas contaminantes, lo que genera fuerzas electrostáticas que las llevan a las paredes del precipitador desde donde se recolectan y se remueven.

Mediante esta tecnología se puede tratar un gran volumen de gas sucio, con alta eficiencia, superando normalmente el 98% y alcanzando más de 96,5%  en partículas menores a 1 microgramo. Tiene la capacidad de procesar corrientes a alta temperatura y su nivel de consumo de energía en operación es bajo, entre 0,1% a 1,8% de la energía generada, ya que la energía se aplica principalmente en las partículas y no en la corriente gaseosa.











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